Calentamiento Global: una breve historia

Calentamiento Global:

Evolución de las ideas

 Rolando Delgado Castillo

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En 1904 el químico – físico sueco Svante Arrhenius (1859 – 1927)  pronosticó que las crecientes emisiones industriales de CO2 determinarían un cambio notable en la concentración de este gas en la atmósfera, provocando un cambio climático global. Según la predicción de Arrhenius este incremento podría resultar beneficioso al hacer más uniforme el clima del planeta y estimular el crecimiento de las plantas y la producción de alimentos.

 

Una opinión discrepante con la optimista visión de Arrhenius aparece a fines de los treinta. El eminente ingeniero termoenergético británico Guy Stewart Callendar (1898 – 1964) publica en 1938 el artículo titulado “La producción artificial del dióxido de carbono y su influencia sobre la temperatura”. Este trabajo y los que posteriormente dio a conocer demostraban la correlación existente entre la elevación de las concentraciones del dióxido atmosférico desde los tiempos preindustriales, y la información entonces acopiada por él sobre la tendencia observada de la elevación de la temperatura. 

Los resultados de Callendar no encontraron resonancia en la comunidad científica de la época. Prevalecían las ideas que hacían creer que la inmensa masa de las tres cuartas partes del planeta, el agua de océanos y mares, actuaría como sistema regulador por su capacidad absorbente del CO2. Hasta alrededor de los sesenta la mayoría de los científicos confiaban que la actividad humana no podía provocar cambios globales en el clima del planeta.


Hans E. Suess (1909- ) recibió su doctorado en la Universidad de Viena en 1935. Durante la II Guerra  colaboró con el grupo de científicos alemanes al que le fue asignado explorar las posibilidades para utilizar la energía atómica. En 1950 emigró a los E.U. y cinco años después aceptó la invitación del oceanógrafo Roger Revelle de trabajar en la determinación de los niveles de CO2 que eran absorbidos por las aguas oceánicas. Suess aplicó las técnicas de detección del isótopo radioactivo del C - 14 para abordar este problema. Sus resultados fueron piezas claves para las publicaciones que junto a Revelle  se consideran pioneras en la aclaración de la acumulación del CO2 en la atmósfera del planeta, responsable del calentamiento global.      


Sin embargo las investigaciones conducidas en la década de los cincuenta por el geofísico estadounidense Roger Revelle (1909-1991) con la colaboración del radioquímico de origen austríaco Hans Suess (1909- ) demostraron de manera irrefutable que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se habían incrementado como resultado de la quema de los combustibles fósiles y de la tala de los bosques, rechazando la idea prevaleciente sobre la actividad reguladora de mares y océanos.

En 1977 Revelle encabeza un Panel de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos el cual encuentra que alrededor de un 40 % del dióxido de carbono antropogénico permanece en la atmósfera, las dos terceras partes provenientes de los combustibles fósiles y una tercera de la tala de los bosques. Al inicio de los ochenta la escalada en las predicciones se ensombrecen cuando Revelle publica un artículo en la importante revista estadounidense Scientific American en la que anuncia la posible elevación del nivel del mar como resultado de fusión de los glaciares que debe acompañar a la elevación de la temperatura del planeta.

La Organización Mundial Meteorológica y el Programa Medioambiental de Naciones Unidas fundaron en 1988 un Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) que ofreciera la información científica, técnica y socioeconómica para la comprensión del cambio climático, sus impactos potenciales y las opciones para la adaptación y mitigación de los daños. El IPCC fue el primer esfuerzo internacional a escala internacional  para dirigir los temas medioambientales.

En mayo de 1992, 154 países (incluidos los de la Unión Europea) firmaron el Tratado de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (ratificado en marzo de 1994). Los países signatarios se comprometieron a estabilizar, para el final de siglo, los niveles de las emisiones de dióxido de carbono en los valores de 1990.  Apenas un mes más tarde, más de 100 líderes de gobierno participan en el Encuentro de Río conocido como la Cumbre de la Tierra. Allí un consenso fue alcanzado sobre la necesidad de integrar el desarrollo económico a la protección medioambiental en el objetivo de lograr un desarrollo sustentable.

 

Más de 160 naciones asisten a la ciudad de Kyoto en diciembre de 1997,para negociar las limitaciones sobre las emisiones de los gases de invernadero por parte de las naciones desarrolladas conforme a los objetivos de la Convención sobre Cambio Climático de 1997. El Protocolo de Kyoto anuncia el compromiso de las naciones poderosas a limitar sus emisiones hasta los niveles emitidos en 1990. Los inicios del nuevo milenio eran testigos de la no ratificación del Protocolo de Kyoto por "algunos grandes", que “ven amenazados su desarrollo si no se prevén limitaciones en las cuotas de emisiones de los países en vías de desarrollo”.

 

Bibliografía:

 

Fleming James R. (2002): What Role Did G.S. Callendar Play in Reviving the CO2 Theory of Global Climate Change?  Presidential Symposium on the History of the Atmospheric Sciences: People, Discoveries, and Technologies.

http://ams.confex.com/ams/annual2003/techprogram/paper_58908.htm

 

Universidad de California, San Diego(1997): Hans Suess Papers (1875 –1989). Background. http://orpheus.ucsd.edu/speccoll/testing/html/mss0199d.html

 

Weart Spencer (2005): The Discovery of Global Warming. Center for the History  of Physics. American Institute of Physics. http://www.aip.org/history/climate/index.html

 

Weart, Spencer R. (1997). "Global Warming, Cold War, and the Evolution of Research Plans." Historical Studies in the Physical and Biological Sciences 27(2): 319-56. En “Roger Revelle’s Discovery”.  American Institute of Physics.

http://www.aip.org/history/climate/Revelle.htm

 

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