|
¿Qué es el Efecto de Invernadero? |
|
|
|
Nuestros vecinos espaciales, dejando a un lado la luna, son los planetas Martes y Venus. ¿Experimentan estos astros el efecto invernadero?
Marte el planeta rojo de nuestro sistema solar presenta una atmósfera delgada por lo que el efecto de invernadero se hace débil y su superficie es mucho más fría que la de nuestro planeta. La temperatura promedio en Marte es de -63° C con una temperatura máxima de 20° C y un mínimo de - 140° C . El principal componente de la atmósfera marciana es el dióxido de carbono, en un 95,32% de su masa.
Venus, el segundo planeta desde el Sol, es a
veces llamado el planeta hermano de la Tierra ya que los dos son muy
similares en tamaño y en masa. Pero allí terminan las similitudes. La
atmósfera de Venus constituida principalmente por dióxido del carbono, casi
ningún vapor de agua, y gotas de ácido sulfúrico ocasiona un efecto
invernadero tan intenso que se alcanzan temperaturas superiores a los 450° C
una superficie más caliente que la del planeta Mercurio, el cual está más
cerca del Sol. La alta densidad de la atmósfera produce una presión en la
superficie de 90 veces la de la Tierra, similar a la que se encuentra
a 900 metros de profundidad en los océanos de la Tierra.
|
El sol opera como el reactor nuclear que suministra energía a todo el sistema planetario del que forma parte la Tierra. Las explosiones nucleares que ocurren en su superficie emiten energía radiante que viaja a través del espacio y llega a la parte externa de nuestra atmósfera con un flujo aproximado de 1.4* 103 W/m2 . Este flujo energético significa que a la capa exterior atmosférica de superficie unitaria (1 m2), perpendicular a la línea que une la Tierra al Sol, le llega algo menos que 1 400 J cada segundo. Al multiplicar este valor por toda el área del círculo de la Tierra y dividir este producto por toda la superficie del planeta se obtiene como resultado la cantidad media de energía que llega al planeta, la llamada constante solar media, igual a 342 W/m2 . La capacidad de reflejar esta radiación incidente por diferentes fenómenos dispersivos es alrededor de un 30%. Es decir algo más de 100 W/m2 son devueltos al espacio por los diferentes componentes atmosféricos y los constituyentes de la superficie terrestre. Esta reflexión no se produce de manera uniforme en todas las regiones del planeta. Como tampoco el 70% de la radiación entrante es absorbida por igual en las zonas ecuatoriales y en los polos, ni en las capas superiores de la atmósfera se absorbe en la misma medida que en la superficie terrestre. Todo ello produce las corrientes térmicas convectivas y los fenómenos de vaporización y condensación, responsables en alto grado del estado del tiempo. Pero nos interesa poner atención en el destino de la radiación electromagnética heterogénea que es absorbida. La longitud de onda de esta radiación está comprendida en un intervalo desde el ultravioleta cercano hasta el infrarrojo (200 nm - 4 000nm). Buena parte de la radiación ultravioleta, especialmente la conocida como radiación dura de mayor contenido energético y por consecuencia de mayor poder de penetración, es absorbida por la capa de ozono estratosférica, y se afirma que sólo un 9% de la radiación ultravioleta incidente, la más próxima al visible, es la que arriba a la superficie del planeta. La radiación infrarroja es absorbida por las moléculas de determinados gases existentes en las diferentes capas atmosféricas. Algunos gases, como el oxígeno y el nitrógeno son transparentes a casi todas las radiaciones, mientras que otros como el vapor de agua, dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno son transparentes a las radiaciones de corta longitud de onda (ultravioletas y visibles), mientras que absorben las radiaciones largas (infrarrojas).En particular las moléculas del vapor de agua y del dióxido de carbono absorben intensamente a ciertas frecuencias de este tipo de radiación. En términos cuantitativos se estima que la energía correspondiente a la región infrarroja que llega al nivel del mar suele ser un 49% de la que arriba a la parte externa de la atmósfera. La radiación visible experimenta diversos fenómenos dispersivos entre los que se encuentran los responsables del color azul de nuestra bóveda celeste.
En suma, alrededor de la mitad de la energía solar que entra al
planeta alcanza su superficie. El resto es reflejado al espacio o es
absorbido por los gases componentes de la atmósfera.
El efecto de invernadero mantiene la temperatura promedio sobre la superficie de la Tierra en 15 °C. Si no existieran gases de invernadero la temperatura del planeta podría llegar a alcanzar - 18 °C, demasiado frío para la mayoría de los organismos vivos. En tal supuesto la mayor parte del calor irradiado desde la superficie del planeta podría perderse directamente hacia el espacio exterior.
Hasta aquí hemos examinado brevemente como este efecto ha condicionado una temperatura media en la superficie de nuestro planeta que favoreció el origen de la vida. No hay que olvidar que las proteínas (proteus, lo primero según los griegos) se desnaturalizan en el intervalo entre 45 - 60 ºC .
Si integramos a este efecto la cortina protectora de la radiación ultravioleta dura protagonizada por la capa de ozono, responsable de que solo llegue a la superficie de la Tierra un 9% de la radiación UV presente en los rayos solares, se comprende las condiciones especiales que se dieron en nuestra atmósfera para posibilitar el desarrollo de la vida. |
|
Bibliografía: Echerri Luis (2002): Tema 10 Cambio Climático y Efecto Invernadero. Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente. Libro Electrónico. http://www1.ceit.es/Asignaturas/Ecologia/Hipertexto/00General/IndiceGral.html
U.S.EPA (2005): What is the problem? EPA'S Global Warming Site. http://yosemite.epa.gov/oar/globalwarming.nsf/content/climate.html |
|